Siempre sentía que algo me frenaba, pero no sabía qué. Con la guía de creencias limitantes de Lis, me di cuenta de que en el fondo creía que ‘no era suficiente’ para cobrar por mi trabajo. Hice los ejercicios, lloré, escribí, y hoy ya lancé mi primer servicio y tengo mis primeras clientas. No es solo un ebook, es un espejo amoroso.